Fran Rosa

30 Enero 2017

Orgullo

Te quiero como follamigo: ¿Qué derechos tienes?

English: The Fuck Friend Zone: There's Benefits?

Parece una buena idea tener a un amiga/o con quien además echar un polvo. No hay implicación romántica así que sigues siendo libre de encontrar al amor de tu vida. ¿Por qué no lo hace todo el mundo?

El origen de follamiga/o

Follamiga/o no tiene una definición clara porque, sobre todo, se define por lo que no es: no es un novia/o, no es una pareja, no es una relación de verdad. Se usa como línea que marca la frontera entre la relación que tienes con alguien de lo que cualquiera podría esperar de una relación romántica, y también para limitar hasta dónde puede llegar esa relación.

Ser una follamiga/o significa que no lo vas a lograr, que no eres suficiente, que no eres la/el indicada/o. Y nunca lo serás así que ni siquiera intentes hacer ningún movimiento en esa dirección. Así que básicamente es un insulto.

Cómo convertirse en follamiga/o

Hay tres vías para llegar a ser follamiga/o.

De novia/o a follamiga/o: Ésta es la vía más dura, y la que más se acerca al uso original del término. Es querer degradar una relación eliminando responsabilidades y la posibilidad de que evolucione a algo más significativo. Es un intento desesperado — y muchas veces egoísta por una de las partes — de intentar sacar algo de una relación fracasada.

De amiga/o a follamiga/o: Ésta es la vía ideal, y la más improbable. Sería una manera de legitimar una situación en que dos amigas/os han tenido sexo y quieren seguir haciéndolo sin cambiar su amistad. Es, en mi opinión, la única manera de usar el término de forma positiva, aunque siempre lleva implícito poner en riesgo la amistad.

De nada a follamiga/o: Ésta es muy común en webs y apps de ligoteo, gente que busca follamigas/os. No importa como lo racionalicen, es una forma de limitar una posible relación a algo no regido por los estándares de una relación romántica. El problema es que sigue definiéndose en oposición a una relación romántica, y lo hace de manera despectiva.

Diferencias entre follamiga/o y novia/o

La gente suele pensar que la principal diferencia entre una relación romántica y de follamigas/os es que no hay sentimientos. Eso es un sinsentido, porque todos tenemos sentimientos, no sólo por nuestra pareja. Tenemos sentimientos respecto a nuestra familia, amigos, colegas y conocidos. Aunque hay diferencias en lo que respecta a los sentimientos: rendir cuentas y reciprocidad.

No tenemos que rendir cuentas de nuestros sentimientos respecto a un/a follamigo/a. Podemos sentirnos más o menos unidos, pero no estamos obligados a ser honestos al respecto. Como con las/os amigas/os, la amistad puede ser más próxima o enfriarse con el tiempo sin necesidad de hablarlo, porque las/os follamigas/os no tienen obligación de hablar sobre ello, de tener la charla.

También — e íntimamente relacionado con rendir cuentas — está la reciprocidad. No puedes obligar a una pareja a que te ame sólo porque la amas, pero existe el compromiso de tener metas comunes y estar en sintonía. Con un/a follamigo/a puedes ir conociendo a otras personas buscando el amor o tener otras/os follamigas/os sin obligación ninguna.

También está la responsabilidad de cuidar del otro, que no existe con las/os follamigas/os. Si no quieres venir esta noche a echar un polvo no estás obligada/o, pero no me cuentes cómo te sientes o qué es lo que te pasa. Porque, ya sabes, no eres mi novia/o.

Conclusión

Con el tiempo cada vez más gente lo considera un tipo de relación que es respetable mientras todas las partes estén de acuerdo. Pero para ser sincero, yo no lo creo. La gente que busca follamigas/os siempre marcan un límite para separar esa relación de una relación romántica, de una relación de verdad. Lo que significa que creen que las relaciones románticas son las únicas auténticas.

Mucha gente practica un amplio rango de relaciones más allá de la monogamia, y que cubren todos los niveles de compromiso, responsabilidad, rendición de cuentas e incluso definición — porque una de las ideas tras la anarquía relacional, por ejemplo, es que cada relación interpersonal debe encontrar su propio camino sin etiquetas. Pero nadie dispuesto a cuidar y respetar — incluyendo respetarse a sí mismo — y tener relaciones no-monógamas responsables se va a prestar nunca a ser un/a follamigo/a.